Una imagen incrustada en la retina

Actualizado: 20 nov 2021







"Somos símbolos y habitamos en símbolos” Ralph Waldo Emerson

“Whoever you are, no matter how lonely,

the world offers itself to your imagination,

calls to you”

Mary Oliver



Este texto junto a los collages, collages/poemas, poemas y reflexiones sobre el símbolo que aquí presento son ejercicios y una breve introducción a parte de la obra que he decidido crear para que pueda ser interpretada por sus ojos.

La vida de la persona que empieza a recortar, cambia en el preciso instante en el que su mano aplica con voluntad y deseo el recorte. Quien recorta no parará de ver imágenes para su archivo personal que verá recreadas en miles de paisajes diferentes, se convertirá en una fetichista de la abstracción, el color, los mensajes ocultos, coleccionadora compulsiva de basura, recicladora de libros y revistas.

Despertará cada día con sílabas y mensajes en el sifón de la ducha, en alguna parte invisible del espejo, en las baldosas del piso, en la mesa en la que recorta y también usa para comer, en su ropa algún: “no”, “ellas”, “triste”, “ruido”, “mundo” y si vive con otras personas padecerá la queja infinita por los fragmentos que quedan regados después de cualquier jornada; quien recorta acepta su destino: El leve caos de las palabras y frases que se van pegando a sus pies sin zapatos.

El enemigo principal de quien recorta es el viento, ya sea que venga en forma de brisa, de estornudo, de bostezo, de revista que se cierra o de ventilador. Otros enemigos son los dedos sucios, el pegante aguado, el material incorrecto, la saturación de imágenes sin hilo conector.

Quien recorta pasará sus días descubriendo nuevas formas de ensamblar las ideas y empezará a interactuar con las texturas, las formas y los objetos de manera diferente e intuitiva, aprenderá sobre la reparación de las heridas, sobre las oportunidades del error, sobre la importancia de recortar bien para dejar el pasado atrás, sobre las mil maneras de abordar un problema, se convertirá en una maestra de la observación y la paciencia, como una monja que contempla los secretos y misterios del lenguaje y la comunicación de las cosas, comprenderá que en su existencia la comunicación se configura para hacerla una nueva traductora de las heridas del mundo.

Daniela Prado











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